Ganas de frivolizar
Febrero 13, 2008 por carmenghernandez
No saben las ganas que tengo de hablar de otra cosa. De contar cosas triviales, incluso frívolas. De hablar de la quinta temporada de The L Word, por ejemplo. O del polvo que están acumulando el bajo y el ampli. De la regla que se retrasa.
No saben las ganas que tengo de pensar en otra cosa. De proyectos futuros, del dinero que quiero ahorrar para poder criar a lalito (es una manera cómplice que tenemos ni novia y yo de llamar al nano que queremos tener), viajes, risas con amigos.
Pero no puedo. Me cuesta centrarme en la tesis, me cuesta tocar, siento que pierdo el tiempo si me detengo a mirar cualquier cosa. Por momentos imagino escenas graciosas; al poco, vuelve el verbo dramático a mis dedos. Pero siempre sobre el mismo tema: lo que va a pasar.
Es maravilloso constatar que un trozo de papel sí que puede marcar caminos. Recuerdo hace años cuando no lo creía así, pero la vida me ha demostrado que sí se puede.
Ironías del destino. Hoy sufro al pensar en muchas personas que apoyan la diversidad pero que el 9 de marzo se quedarán en su casa, pensando que es absurdo ir a votar.
Pero su voto sí que importa. Su voto puede marcar el camino de millones de personas LGTB de este país y de otros tantos que nos miran.
Su voto nos puede llevar a Oz o a Kansas, donde los tornados fanáticos nos arrebaten la dignidad conseguida y la protección de nuestros hijos e hijas. ¿Suena teatral? Pues siento decir que es muy real. Por desgracia es una amenaza con forma de titular ya vendido.
El camino, gobierne quien gobierne es aún largo. Pero si deshacemos el que ya hemos recorrido, nos quedará aún mucho más. Y no queremos más mártires en esta causa, que son muchos siglos de infelicidad. Queremos avanzar, no volver al punto de partida, donde los homófobos encima pretendan ir de amigos teletubbies dándonos palmaditas en la espalda.
Qué ganas de atravesar este mes de injusta incertidumbre, de verdad.
PD: me parece un poco floja esta quinta temporada, ¿no lo creen?
Pero no puedo. Me cuesta centrarme en la tesis, me cuesta tocar, siento que pierdo el tiempo si me detengo a mirar cualquier cosa. Por momentos imagino escenas graciosas; al poco, vuelve el verbo dramático a mis dedos. Pero siempre sobre el mismo tema: lo que va a pasar.
Es maravilloso constatar que un trozo de papel sí que puede marcar caminos. Recuerdo hace años cuando no lo creía así, pero la vida me ha demostrado que sí se puede.
Ironías del destino. Hoy sufro al pensar en muchas personas que apoyan la diversidad pero que el 9 de marzo se quedarán en su casa, pensando que es absurdo ir a votar.
Pero su voto sí que importa. Su voto puede marcar el camino de millones de personas LGTB de este país y de otros tantos que nos miran.
Su voto nos puede llevar a Oz o a Kansas, donde los tornados fanáticos nos arrebaten la dignidad conseguida y la protección de nuestros hijos e hijas. ¿Suena teatral? Pues siento decir que es muy real. Por desgracia es una amenaza con forma de titular ya vendido.
El camino, gobierne quien gobierne es aún largo. Pero si deshacemos el que ya hemos recorrido, nos quedará aún mucho más. Y no queremos más mártires en esta causa, que son muchos siglos de infelicidad. Queremos avanzar, no volver al punto de partida, donde los homófobos encima pretendan ir de amigos teletubbies dándonos palmaditas en la espalda.
Qué ganas de atravesar este mes de injusta incertidumbre, de verdad.
PD: me parece un poco floja esta quinta temporada, ¿no lo creen?
Escribe un comentario
Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.
