No sé si es porque ha sido un año muy intenso y estoy ya apurando energía, o que ya me estoy haciendo mayor, no lo sé. También es cierto que tanta pestaña necesita agua con frecuencia. La cuestión es que me he emocionado al leer este reportaje en El País: El orgullo lésbico. Igual tiene que ver que todas las lesbianas que salen colaboran con el Área de Políticas Lésbicas que desde hace un año es protagonista de mi vida, unas como activistas y otras como “voluntarias involuntarias” arrastradas por sus amigas y parejas. A todas ellas les quiero felicitar por estar ahí, por dar la cara, y por compartir esta ilusión, esta alegría, ese deseo de “quemar los armarios de una puta vez”.
Hay días que no entiendes por qué dedicas tantas horas al activismo (hoy me levanté a las 7 para entrar en directo en RNE a las 7:40), por qué aguantas tantas situaciones absurdas, comentarios hirientes, sacrificios económicos (porque de esto-salvo excepciones de seis letras muy localizadas- no se vive, que es puro voluntariado, por si alguno/a tenía planes de hacerlo). Pero hay otros, como hoy, en que todo se llena de sentido. Ves el fruto de esas horas, de esa energía, de esos deseos compartidos. Ves que lo que surgió como una simple ilusión de un grupo de bolleras- las del área- se está haciendo realidad: se habla de lesbianas, se habla de visibilidad. En toda la FELGTB. Fuera de ella. En los medios. En España, en América Latina. Y sin duda, te convences de que el futuro va a ser mejor. ¿Con esta generación de bolleras que llega, cómo no va a serlo?
Gracias a todas las niñas del área (licencia canaria que me doy con lo del “niñas”). Si de algo estoy orgullosa es de todas y cada una de ellas. Si alguien no entiende qué es y para qué sirve la FELGTB como entidad federal, si no sabe en qué consiste lo de la solidaridad federal, es porque no conoce a las lesbianas del Área de Políticas Lésbicas de la FELGTB. Coordinar a gente así, de colectivos así, es un regalo de la vida.



