Aún recuperándome del Orgullo LGTB estatal (fotico del escenario), por fin vuelvo a este espacio virtual. Han sido unos días muy intensos pero muy satisfactorios. Aunque nos cueste años hacer entender a la gente que “gay” no es un término que incluya la diversidad y que su uso como tal es machista (”es que es más corto”, me espetó una periodista. “Pues quitemos la palabra mujer, entonces, ya que existe hombre”, le respondí yo), el poderío lésbico que vi me hace quedarme más tranquila. Algo está cambiando, lo percibo, y espero que no se quede ahí sino que consigamos utilizar esa energía para exigir lo que nos corresponde: la igualdad.
Porque hay mil causas aún por las que pelear. Si no, que se lo digan a este hombre transexual al que no quieren dejar entrar en el ejército porque carece de pene. La igualdad real cuesta, pero al menos tenemos leyes que nos facilitan el camino.
Y tras el Orgullo, sigue la vida. Los proyectos activistas, los personales (me estoy montando algo relacionado con la comunicación, ¡quiero ser autónoma!), la reflexión sobre lo cotidiano, la tesis…
Te quedas loca leyendo el periódico. Cuánto absurdo, cuánta avaricia, cuánta gente bruta y mala nos rodea… Los constructores de Denia, frotándose las manos porque han conseguido tirar a la alcaldesa que ponía freno a su locura del ladrillo (vergüenza, vaya vergüenza). Mujeres maltratadas o incluso asesinadas por ejercer su derecho a ser libres. El Vaticano, de los nervios porque los anglicanos van a ordernar mujeres obispos- bueno, de aquella manera- y encima tienen la poca vergüenza de mostrar su mosqueo!!! Hay que joderse! ESTADO LAICO YA! Porque estos individuos aún no saben que en España hay una Constitución que dice que todos somos iguales ante la ley. Y ellos, que yo sepa, son de este planeta. O igual no. Quien sabe. ¿Y qué me dicen del imbécil que mató a un bebé porque le interrumpía el videojuego? Vaya mundo…
Menos mal que ya quedó claro que lo de los polvos bóricos no demuestra vínculos, porque si no, media España estaría conectada a ETA. ¿Se disculpará El Mundo? Pa qué. Aquí inventarse cosas es lo más normal del mundo. Nunca mejor dicho.
Pero, ¿para qué me molesto con todo esto si según la grandísima Cuca (chica, en Canarias estarías traumatizada con ese nombre) García de Vinuesa, sólo los heterosexuales se preocupan por los problemas generales? ¿Seré heterosexual? Ay, qué crisis. O qué golpe se dio esta mujer sin darse cuenta, porque con la argumentación que dio en la Noria el sábado pasado, o le falta un riego o es más mala persona de lo que yo pensaba.
En fin, sigue la vida, con calor y mucha ilusión. Eso es lo más importante.
Un millón de besos a toda las lesbianas que el sábado pasado salieron a la calle y la llenaron de visibilidad, de futuro y de ilusión. Y otros tantos a quienes nos mostraron su apoyo, aliados/as que necesitamos para seguir adelante. Vamos por buen camino.



