Sí, donde más ha subido el paro de toda España.
¿Cómo no? Es lo que ocurre cuando tienes una economía tan frágil como esta. Y más cuando se depende brutalmente de algo con tan poco futuro como el ladrillo.
Aquí, en el País Valenciano, no ha habido cabeza. Hay un modelo de crecimiento que funciona como la levadura. De fuera parece sólido, fuerte, alto, pero si rascas un poco, ves como va perdiendo consistencia, porque por dentro- fiel al estilo fallero- no hay nada, sólo aire.
Derroches faraónicos de las cuentas públicas- la otra gran constante identitaria- para grandes eventos, grandes apuestas que dejan dudosas balanzas de beneficios, no sólo económicos sino turísticos. Y que de beneficiar (teniendo en cuenta el altísimo coste de inversión pública), benefician fundamentalmente a un grupo concreto de personas, no a toda la ciudadanía.
Incapacidad para diversificar, para invertir en cualificación, que es lo único que nos permite competir en un sistema internacional donde producen trabajadores en condiciones pre-industriales (respecto a sus derechos, sobre todo).
Construir daba muuuuuchas pelas, sobre todo porque el tocomocho inmobiliario estaba adquiriendo proporciones inimaginables (con la connivencia bancaria- como no- y de quienes ahora piden intervención gubernamental-vaya morro). Así pues, todos a construir. A destruir la convivencia de otros modelos económicos, a destruir el paisaje, las señas de identidad. No importa, como en plena histeria a lo hermanos Marx, “más cemento, más cemento” gritaba un buen número de valencianos. Pero más PAI, más hormigón= menos futuro.
Todo precisa un equilibrio si queremos crecer de forma equilibrada, si queremos estar preparados para afrontar momentos de crisis. Alimentarse a base de pizzas y helado puede dejarte una honda satisfacción en el paladar, pero más tarde o más temprano tu cuerpo malnutrido te dejará vulnerable.
Y así estamos en este PV. Endeudados hasta más allá de las cejas, con una economía más vulnerable que otras comunidades, y con una incapacidad de hacer la más mínima autocrítica. Pudiendo culpar a otros-y pa eso Canal 9 es única-, ¿para qué complicarse la vida?



