Sí, hoy hemos conocido en portada uno de los miles de momentos discriminatorios que las lesbianas, al igual que otras minorías, seguimos sufriendo. Esta vez, en la escuela. Es duro.
Hemos avanzado-hay muchas otras familias homomarentales que ayer empezaron el cole sin problemas-, pero el camino es aún muy largo. Ni hay que caer en el desánimo pesimista ni en la euforia conformista: hay que ser realistas. Y prácticas, muy pragmáticas. Yo hace un tiempo que me harté de tantas disquisiciones filosóficas en el ámbito lésbico: quiero ir al grano. La única manera de seguir creciendo en igualdad es concretando, bajando a la tierra, al día a día. Quien prefiera seguir debatiendo el sexo de los ángeles, perfecto. También es bueno que se haga. Pero por mi parte, hay que tocar la tierra, poner nombre a los problemas cotidianos y buscar soluciones concretas. De este mundo, que para bien o para mal es el que tenemos.
Y mientras seguimos peleando en los despachos y en la calle para que ningún ser humano sea discriminado por motivo de origen, género, orientación sexual, identidad de género, diversidad funcional, etc. etc. etc., hay una cosita que puedes hacer- sugerencia de nuestras amigas de la FLG. Decirle a los directores del colegio SEK tu opinión sobre su democrática política de admisión: sek-castillo@sek.es
Me pregunto cómo darán en dicho centro Educación para la Ciudadanía… Tiemblo.
¿Lo bueno? Que sólo visibilizando las vergüenzas de la sociedad podemos avanzar. Con ello invito a todas las lesbianas- en general, todas las personas discriminadas- a no callarse. A pelear y denunciar. Así es como realmente cambiamos el mundo. Y no seamos derrotistas. En algunas cosas lo estamos consiguiendo.



