Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘literatura’

Sí, lo reconozco. Soy una ratona de biblioteca (qué raro suenan algunas frases populares en femenino). Soy feliz perdida entre miles y miles de libros. En las bibliotecas que había en el campus norteamericano- donde pase dos de los años intelectualmente más ricos de mi vida- podía pasarme horas y horas tirada en los suelos de moqueta rodeada de volúmenes. Como estudiante de posgrado, no tenía límites para llevarme a casa todos los libros que considerara necesario (que solían ser los que mi cuerpo y el de mi hermana podían cargar). Y lo aprovechaba. Encontrabas lo que buscabas. Y lo que no, lo traían de otras universidades. No son tontos por allá y saben que su motor fundamental como país reside en las universidades. Algo que aquí, en este extremo europeo, sigue siendo una quimera frustrante.

Pero hoy no quería descargar mi tristeza sobre el sistema universitario español, sino confesar ante este escenario virtual mi pasión por los libros. Aunque, curiosamente, ahora leo menos que nunca. Pero sé que es una excepción, y que más pronto que tarde volveré a perderme entre tinta.

Libros. Cómo explicar su importancia en mi vida. Fueron mi guía, el espejo en el que pude aprender, el único donde mirarme. Las librerías de barrio, las bibliotecas municipales, mi refugio donde conseguirlos en la adolescencia.  En mi casa los muebles eran los de siempre, pero abundaban los libros por doquier.

Los libros siguen presentes en mi vida, aunque quizás de otra manera. El ensayo ocupó el trono de la narrativa y aún sigue la lucha abierta por ver si lo reconquista. Difícil, no obstante, porque cada vez me resulta más difícil encontrar narrativa que me enganche. Estamos en la era de la pluma fácil, de la melodía prefabricada (salvo excepciones, por supuesto). ¿Acaso ya no nacen Virginias Woolf o Marguerite Yourcenars? Igual sí, en este mundo virtual y no en el editorial. No lo sé, dímelo si me equivoco.

En fin, vuelvo a lo que estaba, que me pierde escribir…

Anuncios

Read Full Post »

Paso de llamarte Sor Juana Inés de la Cruz. Para mí eres Juana Ramírez de Asbaje. Lo otro es tu nombre artístico. No te quedaba otra para ser medianamente libre en el siglo XVII. O te casabas con la Iglesia, y así tenías tu biblioteca y tu tiempo para escribir, o te casaban con un señor, y pasabas a servirlo a él. Y adiós libros, adiós libertad.

Fuiste una de los/as grandes de la literatura latinoamericana, aunque mucha gente en esta parte del mundo no sepa quién fue Juana Inés. Ni leyó nunca tu grandioso “Hombres necios“. Ni supo de tu brillante inteligencia, de tu fuerza como mujer. Ni del castigo que sufriste por querer ser libre y defender tus ideas.

Nos separan casi 400 años, Juana Inés, pero cuando leo tu poesía no veo distancia alguna. Sólo pienso cuánto tuvo que sufrir una mujer como tú en esa época. Como mujer y como mujer que amaba a otras mujeres. Me río yo de quien ve en tus poemas a la virreina un reflejo de los esquemas del amor cortés. Quien no ha amado en silencio a otra mujer dificilmente puede pulir en tinta tanto sentimiento. No importa las veces que te lea, siempre haces brotar en mí las mismas sensaciones intensas. Eres grande, la más grande.

Mi divina Lysis

Divina Lysis mía:
perdona si me atrevo
a llamarte así, cuando
aun de ser tuya el nombre no merezco.

A esto, no osadía
es llamarte así, puesto
que a ti te sobran rayos,
si en mí pudiera haber atrevimientos.

Error es de la lengua,
que lo que dice imperio
del dueño, en el dominio,
parezcan posesiones en el siervo.

Mi rey, dice el vasallo;
mi cárcel, dice el preso;
y el más humilde esclavo,
sin agraviarlo, llama suyo al dueño.

Así, cuando yo mía
te llamo, no pretendo
que juzguen que eres mía,
sino sólo que yo ser tuya quiero.

Yo te vi; pero basta:
que a publicar incendios
basta apuntar la causa,
sin añadir la culpa del efecto.

Que mirarte tan alta,
no impide a mi denuedo;
que no hay deidad segura
al altivo volar del pensamiento.

Y aunque otras más merezcan,
en distancia del cielo
lo mismo dista el valle
más humilde que el monte más soberbio,

En fin, yo de adorarte
el delito confieso;
si quieres castigarme,
este mismo castigo será premio.

Sor Juana Inés de la Cruz, (1651-1695)

Read Full Post »