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Posts Tagged ‘periodismo’

Indignada me siento. Como periodista, como ciudadana. Más aún, preocupada. Mucho.

Como decía anoche Gabilondo, el gran maestro, la desaparición de un medio de comunicación es una desgracia para toda la sociedad. Pero sobre todo lo es cuando es tan bueno como era CNN+.

La TDT es un compendio de canales, canaluchos y canales que simplemente repiten la programación de su gemelo. Mucho de lo mismo. Vamos, como lo que había antes. O peor. Porque hacer un zapping es algo desalentador. La cantidad de canales cutres sumado a la enorme lista de canales ultraconservadores choca frente a la ausencia de canales más serios y plurales. Y de los pocos que había, ya contamos con uno menos. Quizás el mejor: CNN+.

¿A usted le preocupa la crisis económica? Pues a mí me preocupa más aún la desaparición de canales plurales y progresistas. ¿Qué queda? Con el matrimonio de Cuatro con Telecinco (ese compendio de gritos, entretenimiento romano de pan y circo y telebasura), sólo queda la Sexta y los canales de RTVE (hasta que cambie el gobierno y volvamos a la época del C.C.O.O.).

¿Y por qué me preocupa más este desequilibrio mediático? Porque las crisis van y vienen, pero el rol de los medios puede alterar la forma de pensar de todo un país, llevarlo a situaciones extremas de demagogia incontrolable. Que se lo recuerden a los alemanes, con la brillante y trágica labor llevada a cabo por el padre de la Propaganda mediática moderna, Goebbles.

Así que hoy estoy de luto. Como periodista y como ciudadana. Y preocupada. Muy preocupada

 

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Que el periodismo atraviesa una etapa gris, creo que es fácil de argumentar. Con ver los informativos de cualquier cadena de televisión- más parecidos al Caso injertado con Vídeos de Primera- se defiende mi planteamiento.

Una vuelta de tuerca más la vemos hoy con el editorial de una de las biblias del neoliberalismo actual, The Wall Street Journal. Los gurús de la nueva era nos han regalado una brillante y sagaz conclusión: ganar un campeonato del mundo en un deporte como el fútbol no borra la crisis de un país. Dios, la gente corre despavorida por las calles de España ante semejante aseveración. Tumultos, suicidios en masa. Pánico total.

¿Pero tan imbéciles se creen que somos? Es una obviedad como un rascacielos. El editorial enterito no tiene desperdicio. Si fuera mal pensada incluso diría que fue escrito por alguien de esta parte del océano, de tanta mala baba que desprende, por alguno/a de quienes con tal de volver al poder harían como esos pirómanos bomberos tan deleznables. Como no lo soy, me quedo pensando que esa mirada tan corta e infantil simplemente obedece a otra serie de intereses.

Después de ridiculizar las afirmaciones de varios ministros españoles que aseguraban que la victoria de España supondría una mejora económica para el país (burlándose de que en todo caso ayudaría a los bares y la venta de vuvuzelas), acaban diciendo su receta mágica (la que tanto éxito ha dado en Estados Unidos, ¿no?)

“Were Madrid to liberalize its labor market, more aggressively consolidate its savings banks, and drop its income, corporate, and capital-gains tax rates, it would do more for economic growth than a hundred World Cups.”  Vamos, lo de siempre: liberalizar el mercado laboral y bajar impuestos.

A esos ilustres portavoces del capital salvaje les recordaría varias cosas. Por un lado, que el mercado laboral lo conforman seres humanos, no máquinas. Seres humanos con cuyos impuestos y sacrificios se han salvado de la quiebra a muchos bancos y empresas gigantescas símbolos de ese neoliberalismo que tanto defienden.  Si su avaricia infinita hubiera tenido límites, tendríamos muchos más ahorros en nuestras cuentas públicas sin necesidad de tener que recortar derechos ahora. Encima de que por su culpa retrodecemos, encima sacan pecho. ¡Tendrán valor!

A las máquinas les da igual tener derechos (veremos en un futuro, porque hasta eso cambiará). Pero a los seres humanos, no. Manías, ¿verdad?

Las máquinas no están condicionadas por las emociones. Pero los seres humanos sí. Es lo que nos hace ser tan especiales y valiosos. Y esas emociones tienen mucho que ver con el cambio en positivo a que hacían referencia nuestros ministros. En muchos sentidos.

A las máquinas igual les da lo mismo ver cómo se humilla sistemáticamente a su sociedad y su economía por parte de señores cuyas sociedades tan desarrolladas, por cierto,  permiten que millones de ciudadanos/as no tengan asistencia sanitaria básica. Pero a las personas sí. Afecta en la autoestima colectiva. En la confianza, en la ilusión de ir a trabajar todos los días, generar puestos de trabajo o buscar empleo.

A las máquinas no les afecta a la hora de consumir la imagen negativa que da un país cuyo nombre sale día tras día relacionado con fracaso. Cosas del ser humano: nos atrae estar cerca de quien triunfa. Y ser los mejores en el deporte más mediático y de mayor impacto social del planeta ayuda a tener una mejor imagen como sociedad. Te miran de otro modo, asocian tu nombre con otros valores. ¿Tanto cuesta verlo? ¿O más bien, reconocerlo? ¿Les suena el marketing?, pensaba que igual ustedes sabían algo sobre eso.

¿Que la economía española no es perfecta? Lo sabemos. ¿Que necesitamos muchos cambios? Lo sabemos. Quizá no precisamente los que ustedes, ilustres gurús, nos quieren vender. Mírense a ustedes mismos. ¿Con qué derecho se atreven a darnos lecciones en economía? Ustedes, su país, los responsables del origen de esta crisis global. Yo he vivido en EE.UU. y sé las grandes cosas que tienen como sociedad. Y también las que son indignas, que son un buen puñado. Al menos en España no se muere una persona de cáncer por no tener asistencia sanitaria a su alcance, como han muerto las madres de varios amigos míos estadounidenses. Así que lecciones las justas, señores míos. Aquí quien único tiene derecho a criticar a nuestro país somos los españoles. Y como mucho los europeos, por formar parte de la UE. Ustedes, mejor mírense el ombligo que el olor a mugre llega hasta mi ventana.

Basta ya de tomarnos como diana, déjennos en paz. Por primera vez en muchos meses la sociedad española está unida, desprende energía positiva e ilusión. Me da igual si es por el deporte. La ilusión es el motor que alimenta el cambio. Si no vienen a echar un mano, como diría el conocido dúo,

Por eso vete
olvida mi nombre
mi cara, mi casa
y pega la vuelta
[…]

vete olvida que existo
que me conociste
y no te sorprendas
olvídate todo que tú
para eso tienes experiencia

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Hacía tiempo que quería hacer una pequeña reflexión sobre el rumbo del periodismo en nuestros días. A veces siento que todo lo que estudié y me enseñaron cada día tiene menos que ver con la realidad.

Dice el nuevo spot promocional de los Informativos de Tele 5 que te traen lo que más te sorprende (y de fondo, lo que parece Misión Imposible XVI). Y yo que pensaba que los informativos, por encima de todo, tenían que informar.

Pero es lo que hay. Es como si el viejo periódico El Caso, una orgía de sucesos sin fin, se hubiera trasladado a la pantalla. Apenas importa el análisis, la reflexión pausada, … Hoy impera el reino de la anécdota, del trompazo, del estallido, de la herida abierta, el cotilleo, mezclado con una miniprimer a toda potencia. Y si con cualquier excusa salen culos y tetas, mejor (para eso Antena 3 es lo más grande). ¿Que alguien estornuda? Titular. Abrimos el informativo. Piensen si no en la cobertura del accidente de Spanair. Un sin fin de declaraciones de dudosa credibilidad. Patético.

Y ni hablemos de contrastar fuentes. No hay tiempo. Pillan lo que suelta la agencia, que a su vez copia lo que le envian los gabinetes de prensa, y listo.

¿Qué fue de la investigación? Una quimera. Hoy investigación es acosar a Belen Esteban o hablar de la programación de la propia cadena. O dar por saco con los polvos bóricos y las conspiraciones de algunos ven de tanto meterse otros polvos.

Vamos, justo lo que pensabas al entrar en la facultad.

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